VOLCADOS CON LA MEMORIA

agosto 7, 2008

VOLCADOS CON LA MEMORIA
nadaEl trabajo de unos 150 voluntarios hace posible la exhumación de fosas de la ARMH.

La Crónica/Diana Martínez/
3-08-2008

Hace más quien quiere que quien puede. Es una afirmación que refleja un refrán popular y que se puede aplicar a distintos aspectos de la vida. Pero en algunos casos en concreto la frase adquiere unas dimensiones impresionantes.

La Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que nació en el Bierzo en el año 2000 y que desde entonces se encarga de identificar a los desaparecidos del Franquismo y a exhumar sus cuerpos de las fosas comunes de las cunetas para devolverles la dignidad arrebatada, desarrolla su tarea básicamente con el apoyo de personas voluntarias.

Desde que el colectivo empezó su tarea, han sido más de 150 las personas que por diversos motivos han ofrecido su colaboración desinteresada con el colectivo más directamente, pero más de un millar las que han apoyado en algún momento.

La mayor parte de ellas tienen implicaciones familiares más o menos cercanas. Otros muchos son estudiantes de diferentes ramas de la historia interesados por la arqueología o la antropología. Y otros, simplemente, quieren ayudar. Sin mas.

La tarea de los voluntarios ha sido fundamental en el desarrollo de las tareas de la ARMH a falta de la implicación de las instituciones.

El colectivo recibe, en lo que se refiere a ayudas públicas, poco más que una subvención anual por parte del Ministerio de la Presidencia que les permite contratar a un antropólogo, arqueólogo o profesionales especializados de forma puntual o a realizar alguna tarea específica.

Sin embargo, el grueso del trabajo y de los gastos es totalmente desinteresado. Desde la labor que desarrollan los propios fundadores de la asociación, Emilio Silva y Santiago Macías, hasta la de toda la gente que colabora con las excavaciones, que no sólo no recibe compensación económica por su trabajo, sino que en muchas ocasiones invierten y gastan en apoyar al colectivo en diversos conceptos, como desplazamiento o acogida a otros voluntarios.

Para el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías “la función que han desarrollado los voluntarios nunca se podrá llegar a agradecer lo suficiente. Es como una paradoja. Quien tiene los medios, que son las instituciones, están en la mayoría de loscasos totalmente al margen. Y sin embargo ves como gente anónima, en su tiempo libre, con sus propios medios, dedica tanto esfuerzo a ayudarnos”.

En cualquier caso, la ARMH continúa reclamando a las administraciones públicas el apoyo que no han tenido hasta ahora. “Los que está claro es que la asociación está realizando una labor social muy importante”, explica Santiago Macías, que considera que, al igual que se apoyan muchas otras labores solidarias de distintos tipos, la que realiza la ARMH de devolver a tantas familias los restos de sus desaparecidos, debería contar con ayuda institucional, sobre todo, teniendo el cuenta el movimiento de gente que está provocando el interés en la recuperación de la memoria.

La mayor crítica, para Ponferrada

En algunos casos, la ARMH sí ha contado con la colaboración específica de algunos ayuntamientos en cuyos términos han trabajado. Es el caso de La Robla, donde hace un par de meses se ha exhumado una fosa y el Consistorio puso a disposición de los voluntarios un local donde alojarse, y diversos medios materiales.

En el Bierzo, Ayuntamientos como Fabero o Cubillos también han mostrado su interés.El contrapunto, el Ayuntamiento de Ponferrada. Tanto Santiago Macías como algunos de sus colaboradores voluntarios aún no comprenden como el Ayuntamiento de la ciudad que vio nacer a un movimiento que ha tomado dimensiones internacionales, nunca se haya interesado por la ARMH e incluso haya rechazado varios de sus peticiones.Lo que la ARMH considera necesario: un local para almacén-laboratorio y otro de acogida a voluntarios.

Roxana Ferllini, antropóloga forense natural de Costa Rica.


“En cuanto conocí la tarea, no me lo pensé dos veces”
La labor de cada uno de los voluntarios es igual de importante. Pero el caso de Roxana Ferllini tiene un punto más peculiar por la tarea mucho más especializada que ella realizará para la ARMH.
Es de Costa Rica, antropóloga forense, afincada en Inglaterra, profesora e investigadora del University College London.

Ha dejado un poco aparcado durante una temporada su trabajo en la Universidad para dedicar parte de su esfuerzo a la labor de la ARMH.
“Había estado leyendo bastante sobre la Guerra Civil española y cuando supe la tarea que estaba haciendo la asociación, no me lo pensé dos veces”, explica.

Roxana Ferllini ofrece sus conocimientos y su especializada labor al colectivo de forma totalmente desinteresada y tiene intención de volver al Bierzo a trabajar en las fosas “siempre que me inviten”. Por el momento, se quedará en la comarca durante el plazo de un mes”.

En estos días, da indicaciones en las exhumaciones que se están realizando en Magaz de Abajo, elabora informes y analiza los huesos en el improvisado laboratorio de análisis ubicado en el taller de cerámica que el artesano berciano Gerardo Queipo ha cedido para la ocasión, también a modo de colaboración con el colectivo, a falta de un local público en el que poder trabajar.

Roxana Ferllini ha trabajo también en exhumaciones de fosas comunes en países y zonas con guerras recientes, como Ruanda o Kosovo. “Las grandes diferencias es que en esos lugares fue una intervención inmediata y aquí trabajamos más de 20 años después. Además, allí teníamos el apoyo de Naciones Unidas y sin embargo aquí dependemos de la buena fe de los voluntarios, tenemos mucha menos infraestructura y a penas hay ayuda a nivel de las instituciones”. Por eso, traslada “es realmente admirable ver como esta gente se entrega de lleno”.

Marco Antonio González, economista, y Nuria Maqueda, historiadora.

“No pararemos mientras haya abuelos en cunetas”

Marco Antonio González y Nuria Maqueda se conocieron en las fosas. Él es berciano, biznieto de represaliado. Ella, catalana. Era estudiante de Historia cuando hace varios años conoció la labor que realizaba la ARMH.

Le pareció tan interesante que decidió colaborar durante los veranos. Finalmente, se quedó.
Ahora, ambos son dos de los más estrechos colaboradores de la ARMH, desarrollando tareas de documentación, investigación, exhumaciones de fosas y limpieza e identificación de restos óseos.
El bisabuelo de Marco, Narciso Carrera Núñez, fue fusilado en Montearenas el 7 de septiembre y enterrado en El Carmen.

Ya en democracia, sus restos fueron desenterrados de forma apurada, junto con los de otros represaliados y yacen ahora en una fosa común del cementerio municipal de Ponferrada, en Montearenas.
Marco no cree que sea posible llegar a recuperar nunca los restos de su bisabuelo, pero “los recupero de forma simbólica cada vez que recuperamos los restos de algún represaliado”.

Y es que él, afirma meterse en la piel de esas familias cuando ven desenterrar el cuerpo de uno de los suyos. “Es muy emocionante. Muchas veces te tienes que separar de allí, porque el momento es de ellos y es un momento triste pero a la vez es alegre, es recuperar a un ser querido, devolverle la dignidad”.

Nuria apunta que en las exhumaciones del Bierzo suele haber mucha colaboración, “a veces, familias enteras vienen a ayudar,personas mayores, que siempre quieren hacer algo y se sienten bien colaborando, aunque sólo sea traerte agua. Pero cuando vamos más lejos es más difícil”.
Ambos voluntarios de la ARMH coinciden en la misma afirmación. “Esto no puede parar mientras haya abuelos enterrados en las cunetas”.

Juan Carlos García es prejubilado de la mina y ayuda desde hace años.

“Me implico porque cada caso me recuerda al de mi familia”

“Antes recortaba todos los artículos de los periódicos, porque siempre me interesó conocer las historias relacionadas con la Guerra Civil. Me enteré de lo que hacía realmente la ARMH cuando exhumaron una fosa en Toreno y yo los veía trabajar desde mi casa. Al principio, no me atrevía a bajar y cuando me decidí, ya se habían ido. Un día me enteré de que Santiago Macías venía a Toreno a presentar su libro ‘El monte o la muerte’ y allí si que ya no quise desaprovechar la oportunidad de contarle la historia de mi abuelo y de implicarme con la asociación”.

La Guerra Civil abocó a la distancia a la familia de Juan Carlos García. Su abuelo, Juan Bautista García Rodríguez, natural de Corullón, tuvo que echarse al monte el 17 de julio de 1936. Después, pasó varios años en la cárcel y tras conseguir salir de prisión se fue a reanudar su vida a Asturias, sin saber que la abuela de Juan Carlos había tenido un hijo suyo.

“Pasé una infancia sin mi abuelo y mi familia se distanció y vivió separada por culpa de la Guerra, por eso cada caso, cada historia y cada cuerpo que desenterramos lo siento como si fuera la historia de mi familia, por eso he decidido implicarme tanto”.

Cuando Juan Carlos se prejubiló de la mina, hace ya un año, decidió colaborar al 100% con la ARMH. La pasada campaña de verano participó en la exhumación de 65 cuerpos en fosas de diferentes lugares de España de forma totalmente voluntaria.

Además, ha conseguido recabar información de desaparecidos y paseados de la Guerra y la Postguerra contactando con “mis enlaces” de Toreno “personas mayores me contaban las historias que conocían”.
Estos días, junto a su esposa Maribel, trabaja en el improvisado laboratorio habilitado en Ponferrada para la limpieza y catalogación de los restos de las últimas fosas exhumadas. “Estamos aprendiendo mucho, vamos a hacernos expertos en huesos”, explican ambos.

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