La recuperación de años de silencio

octubre 4, 2008

Luis Dorado era un diputado socialista por Málaga que viajaba en tren junto a su compañero Antonio Acuña desde Madrid a su ciudad el 17 de julio de 1936 cuando unos militares los obligaron a bajarse en Alcolea, cerca de la capital cordobesa. Desde allí fueron trasladados a la prisión de Córdoba y se cree que fueron fusilados el día 23 y enterrados en una fosa del cementerio de La Salud. Ayer, algo más de 72 años después, un equipo de georradar estudió parte del terreno del camposanto para intentar localizar la ubicación exacta donde pudiera estar enterrado el diputado Dorado. Durante dos semanas se analizarán los datos para recrear un plano del fondo de la tierra y comenzar con las exhumaciones. Se trata sólo del principio de unos trabajos por los que el nieto de Dorado, Antonio Gutiérrez, ha peleado durante más de 30 años. “Era un deseo de mi abuela y por ella empezamos toda esta batalla durante la Transición”, aseguraba ayer Gutiérrez. “El único delito de mi abuelo fue representar a su pueblo y no es justo que acabara así”, lamentó.

El descendiente de Dorado cuenta con una subvención pública enmarcada en la Ley de la Memoria Histórica para afrontar el proceso de recuperación de los restos de su abuelo. Él ha iniciado una campaña legal que terminará cuando consiga que se reconozca la muerte de su familiar, y no aparezca en los archivos como “varón desconocido”. Pero como Dorado, fueron muchos los que perecieron durante la Guerra Civil española y que aún no han recuperados sus seres queridos. María Inés Raya tuvo ayer más presente que nunca la muerte de su padre , ocurrida hace más de 70 años. “Le pidieron que fuera al Ayuntamiento, él se vistió y se fue y ya nunca más volvió; le pegaron dos tiros en la cabeza”. Ayer se encontraba indefensa en el cementerio de La Salud, donde acudió con un hermano para reivindicar que “también queremos recuperar a nuestro padre” aunque no saben cómo, por eso buscaban ayuda.

El primer paso es que el Ayuntamiento haga público los listados “porque las familias no saben si el nombre de sus familiares se ha remitido a la Audiencia”, dijo ayer el representante de la CGT, Cecilio Gordillo. Precisamente, todos los que se acercaron hasta el cementerio reclamaron más ayuda del Gobierno municipal para que recoja este tipo de actuaciones. En palabras de Gordillo se trata de una “asignatura pendiente” del Consistorio.

La historia del diputado socialista o del padre de María Inés Raya son sólo dos de las miles de muertes que se registraron durante el conflicto bélico en la provincia. Luis Dorado será el primer republicano exhumado en la capital. Con este precedente se abre una esperanza para todas las familias que han vivido con la angustia de no saber dónde descansaban sus seres queridos. No quieren ni oír hablar de “abrir heridas del pasado” porque para ellos es todo lo contrario. Se trata de “cicatrizarlas” y “hacer justicia”. “Yo seguiré trabajando por fidelidad a unos valores”, aseguró Gutiérrez, por lo que su intención es contribuir a reconstruir el pasado de manera que todas las familias puedan cerrar los dramas que les tocaron vivir y recuperar de alguna manera estos años de silencio.

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