UNA LARGA HISTORIA DE DERROTA, EXILIO Y OLVIDO

junio 23, 2009

UNA LARGA HISTORIA DE DERROTA, EXILIO Y OLVIDO

Luis Dorado fue secuestrado, recluido y asesinado.

Público.es/Á.M. – SEVILLA – 18/06/2009

Luis Dorado Luque (Antequera, Málaga, 1898; Córdoba, 1936), casado con Josefa Ortiz Lara y padre de tres hijas, ganó un escaño de diputado por Málaga en las elecciones de febrero de 1936 en la lista del PSOE y era suplente de la Comisión de Pensiones del Congreso. Médico, nacido en una familia de tradición progresista, su asesinato en julio de 1936 precipitó a su familia a una historia de derrota, exilio y olvido.

Un escrito dirigido por Antonio Gutiérrez, uno de sus nietos, a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en 2007 recorre, a partir de fuentes históricas, los últimos acontecimientos de su vida.

Su viuda, que nunca fue reconocida como tal en España, se exilió en Bélgica

La tarde del 17 de julio el Grupo Socialista decidió que Dorado se marchara a Málaga para conocer los movimientos rebeldes, relata en su carta Gutiérrez. En el tren Madrid-Córdoba-Málaga, que tomó en Atocha, viajaban también un militar y varios suboficiales de la Guardia Civil. Dorado fue secuestrado la mañana del 18 por estas fuerzas armadas junto a Antonio Acuña, también diputado, y un extranjero de identidad no aclarada.

En el calabozo de Córdoba compartió reclusión también durante diez días con los diputados Antonio Bujalance y Bautista Garce y el ex diputado y periodista Joaquín García-Hidalgo. El fallecimiento de este facilita la aclaración del destino de Dorado. El historiador Francisco Espinosa encontró su firma básica para que la familia retomara su investigación en un documento relacionado con el fallecimiento de García-Hidalgo en la mañana del 28, que atribuía su fin a “causa natural”. El historiador Francisco Moreno sostiene que su muerte se debió a que García-Hidalgo, diabético, fue obligado a comer dulces. Dorado fue asesinado, supuestamente, en la madrugada entre el 29 y el 30 de julio.

Dispersión

Dorado se dirigía a Málaga a conocer los movimientos de los sublevados

Josefa Ortiz, su viuda, se marchó de España tras comprobar que el franquismo sobrevivía sin problemas a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial y se exilió en Bélgica con pasaporte de la ONU. De sus tres hijas, una se quedó en este país europeo y otra emigró a Australia. “Tengo tres primas en Bélgica y una en Australia”, cuenta Gutiérrez. Sólo su madre, Carmen Dorado, se casó en España y se quedó. Josefa Ortiz regresó en 1958 y jamás fue considerada viuda. Falleció en 1995 con 97 años.

Antes de morir, pidió a su nieto Antonio que le prometiera que no descansaría en la lucha por dar un entierro digno a su marido y responder a las incógnitas que planean sobre su asesinato. “Creo que, a día de hoy, mi abuela estaría orgullosa”, dice Gutiérrez, de 57 años, que vive en Málaga.

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