YA HAN DEJADO DE SER DESPARECIDOS

enero 29, 2012

A los 75 años de sucedidos los hechos, se inscriben en el Registro Civil las muertes de cuatro hermanos que fueron fusilados durante la Guerra Civil

Rafael Osuna Luque

El día 19 de julio de 1936 comenzó la represión franquista en Carcabuey, un municipio que no alcanza los 3.000 habitantes y que está situado en el sureste de la provincia de Córdoba. Ese día, el sargento Bracero decidió la detención de las personas que se habían significado por sus ideas socialistas o comunistas. El simple hecho de haber sido incluido en una candidatura, ejercer de interventor en unas elecciones o proclamar su simpatía por las ideas políticas izquierdistas fueron motivos para ser detenido.

  Todos los apresados fueron trasladados a la cárcel de Priego de Córdoba y allí permanecieron hasta primeros de agosto, que fue cuando la situación cambió porque llegó destinado a esa plaza el teniente de la Guardia Civil, Francisco Roldán Écija. A partir de ese momento, se comenzó a aplicar el Bando de Guerra, que es un eufemismo para decir que los presos comenzaron a ser fusilados sin ser enjuiciados ni escuchados. En la madrugada del día 13 de agosto, el grupo de presos de Carcabuey fue trasladado hasta las proximidades de Monturque y, en el lugar conocido como Haza de los Muertos, fueron fusilados y enterrados.

Entre las personas fusiladas había tres hermanos: Ricardo, Pablo y Benito Garrido Luque.  Ricardo había nacido en el año 1905, estaba casado y tenía un hijo; Pablo nació en el año 1908 y estaba casado. Benito había nacido en el año 1919 y estaba soltero,  él no estaba en la cárcel de Priego pero, cuando el camión de los presos pasó por Carcabuey, se enfrentó a quienes los custodiaban y defendió la inocencia de sus hermanos, por lo que acabó acompañándolos y compartiendo su trágico destino. Los tres eran hijos del líder obrero local, Julián Garrido Bonilla, militante de la UGT desde el año 1922, responsable e instigador de varias huelgas y Presidente del Centro Obrero Socialista. Él no fue detenido, quizás, porque alguien consideró que se le hacía más daño si eran sus hijos los “castigados”.

Julián Garrido era un hombre trabajador, bueno y respetado que sufrió como pocos las injusticias de la guerra civil. En el año 1936 perdió a tres de sus hijos y aún tuvo que sufrir la muerte de otros dos hijos más. El día 1 de agosto de 1937, en las proximidades del cortijo de El Valle, fue asesinado su hijo Guillermo, y un poco más tarde, murió de una infección su hijo Francisco, por cruzar las aguas frías de un río en uno de los episodios de aquel enfrentamiento entre españoles. Por tanto, el matrimonio formado por Julián Garrido y Amparo Luque perdió durante la guerra un total de cinco hijos.

  Ninguna de las cinco muertes estaban registradas ni constaban en documento alguno y, por esta razón, en el mes de enero de 2010, se presentó una solicitud en el Juzgado de Paz de Carcabuey para que se inscribieran en el Libro de Defunciones del Registro Civil a cuatro hermanos de la familia Garrido Luque. No se solicitó la inscripción de Francisco Garrido Luque porque se desconoce el lugar de su fallecimiento.

La petición fue iniciada por María Garrido Luque, hermana de los fallecidos, Ricardo Garrido Fernández, hijo de Ricardo y sobrino de los otros fallecidos, y Rafael Osuna Luque, Cronista Oficial de Carcabuey.

El Juzgado de Paz de Carcabuey remitió la petición al Juzgado de Primera Instancia de Priego que, a su vez, trasladó el expediente gubernativo 27/2010 a los Juzgados de Aguilar de la Frontera y Baena, ya que, según la Ley del Registro Civil de 08/06/1957, las defunciones deben inscribirse en el Registro Municipal del lugar en que acaecen. Como los hechos referidos tuvieron lugar en los términos municipales de Monturque y Luque la instrucción de los respectivos expedientes debía realizarse en los Juzgados de Aguilar y Baena, respectivamente.

  En el proceso de instrucción testificaron Fernando Chumilla Luque y Manuel Benítez Rodríguez, que conocieron a los hermanos Garrido Luque y que corroboraron la veracidad de los hechos. El Ministerio Fiscal informó favorablemente la pretensión de los solicitantes y, de conformidad con lo dispuesto en el art. 343 del vigente Reglamento del Registro Civil y con lo que establece el art. 376, finalmente, los titulares de los Juzgados de Aguilar de la Frontera y Baena acordaron que se practicaran las inscripciones “fuera de plazo” de los hermanos Garrido Luque en los Registros Civiles de Monturque y Luque.
 
Quienes, en su momento, deberían haber realizado estas inscripciones se ofrecieron a cumplir su obligación si a cambio la familia consentía en falsear las verdaderas causas de las muertes. Evidentemente, la familia no aceptó esta humillación y, por ello, nunca se inscribieron en el Registro Civil.  Ahora, después de 75 años, por fin, se logra hacer un poco de justicia a la familia Garrido Luque. Resulta increíble que para conseguir algo tan justo y tan obvio haya tenido que transcurrir tanto tiempo.
 

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