GARZON, EN EL BANQUILLO. EL TRIBUNAL SUPREMO, DEGRADADO.

febrero 1, 2012

Garzón, en el banquillo. El Tribunal Supremo, degradado

Carlos Jiménez Villarejo

31-01-2012 – 14:00

Hace unos momentos, el Tribunal Supremo, en el proceso por los crímenes del franquismo, acaba de desestimar las solicitudes, mas que fundadas, de la defensa del Juez Garzón y del Fiscal del Tribunal Supremo de considerar nula la fase de instrucción contra el mismo dirigida por la extrema derecha española con la activa colaboración del Juez (¿) Varela y de la Sala, luego recusada y destituida por su evidente parcialidad. Ahora comenzarán los interrogatorios, primero del acusado Garzón y de los escasos testigos propuestos por su defensa que fueron admitidos. Ayer, el Presidente de la Sala que hoy inicia el juicio contra Garzón, el magistrado Carlos Granados, apadrinaba -es decir, respaldaba- al nuevo Fiscal General del PP, el ultraconservador Eduardo Torres Dulce. No es una coincidencia. Es la expresión de la alianza conservadora que domina el aparato judicial y ofrece las claves necesarias para entender la implacable persecución del Juez Garzón, persecución a la que se han añadido, por un efecto cuando menos corporativista, los magistrados supuestamente progresistas. ¿O es que alguien pensaba que el TS iba a desautorizar la “encomiable” labor instructora de Varela, de un miembro destacado de la casta a la que todos pertenecen?.

Hoy es un día de vergüenza para nuestra democracia, que no es la de ellos, hoy es un día en que el valor constitucional “justicia” ha perdido todo su significado; hoy es un día en que los jueces -así con minúscula- del TS se han alejado del pueblo, del que, dice la Constitución, emana la justicia; hoy es un día en que esos jueces no están sometidos únicamente a la Ley porque quien realmente ha impuesto su voluntad y ha ganado la batalla ha sido el franquismo representado por ese grupúsculo que desde el principio, adulterando la acción popular, ha conducido y sigue conduciendo el proceso contra Garzón.

Decía Rousseau. “No hay libertad sin justicia”; la celebración del juicio oral contra el Juez Garzón, es la máxima expresión del profundo deterioro del Poder Judicial, es un signo más de la crisis de la libertad y el Estado de Derecho en España.

Vuelvo a decir, respecto al juicio contra el Juez por la investigación de los crímenes del franquismo, lo que dije el 13/4/2010 en el Auditorio Ramón y Cajal de la Universidad Complutense, el TS se constituyó y sigue constituido “como instrumento de la actual expresión del fascismo español”.

Y reitero lo que dijo un ilustre jurista, el Profesor Capella: “El acoso jurisdiccional al juez Garzón es el acoso fomentado por la ley del olvido, una norma de la constitución tácita del actual sistema político español”.

El TS debe saber que ya se ha iniciado el juicio popular contra el mismo, el juicio de los ciudadanos libres y demócratas. El pueblo ya no confía en el, pero seguirá exigiéndole que actúe y resuelva de forma acorde con la Constitución y los valores democráticos, lo que en este caso representa, frente a lo que no han hecho hasta ahora, la rigurosa aplicación de los Tratados internacionales respecto de los Crímenes contra la Humanidad cometidos por la dictadura y la definitiva tutela judicial de las víctimas de dichos crímenes.

El TS debe saber que estará bajo la mirada muda, doliente y desesperanzada de los familiares de las víctimas de la dictadura y de éstas mismas. La mirada, entre otras, de los familiares de las 192.684 personas que, según las autoridades franquistas, murieron, la mayor parte de ellas fusiladas, en las cárceles entre 1939 y 1944, de los 1.717 fusilados en el Camp de la Bota de Barcelona entre 1939 y 1952 o de los 6.748 condenados por el Tribunal de Orden Público. Familiares y víctimas que contemplan, incrédulas, la total impunidad del pasado totalitario de España mientras desde otro país nos piden cuentas.

Y todos los ciudadanos, que van a observar y valorar al TS durante el juicio al Juez Garzón, no olvidan que el Juez Varela y dicho tribunal han tomado posiciones, manifiestamente erróneas, para impedir la persecución del genocidio franquista y justificar así la persecución del juez Garzón.

Porque el TS ha quebrantado el derecho internacional que regula las obligaciones de los Estados ante las desapariciones forzadas, ha reforzado la impunidad de dichas conductas y ha incumplido el deber de todo tribunal de proteger a las víctimas y proporcionarles la satisfacción adecuada a la gravedad de los delitos que se cometieron contra ellas y sus familiares.

Ya no sabemos si aún puede esperarse que cambie el preocupante posicionamiento del Poder Judicial dentro de la “lógica de los Estados”, “la lógica hobbesiana del poder”, frente a la “lógica de las víctimas” abriendo una gran brecha en la confianza de los ciudadanos en los jueces que deberían tutelar y amparar sus derechos.

Ante esta terrible realidad, las “Asociaciones (denunciantes) para la Recuperación de la Memoria Histórica no pretenden solo identificar a los abuelos asesinados por el franquismo y darles una sepultura digna. De paso, quiéranlo o no, están haciendo un juicio político al franquismo, a la transición y a la democracia que, sucesivamente, ocultó, se desinteresó o tardó en entender el alcance de la responsabilidad en una democracia”(Reyes Mate). Es por ello, que el proceso contra el juez Garzón, sobre todo desde hoy, debe ser analizado como un juicio político al TS, que emprendió la persecución del único juez que se ha atrevido a calificar como criminales a quienes inspiraron y ejecutaron el golpe militar de 1936 y la subsiguiente política de exterminio llevada a cabo con una frialdad y terror sin límites.

Con la efectiva celebración de este juicio se consuma un atropello a las garantías y derechos democráticos del Juez Garzón y, sobre todo, como dijeron tres magistrados de la Audiencia Nacional, “la investigación a la que tienen derecho las víctimas, según el derecho internacional,… ha sido clausurada”.

Como dijeron un grupo de Jueces y Fiscales, estamos ante “un hecho doloroso e injustificable que quiebra nuestra cultura de la legalidad y de la posición del Juez en el Estado Constitucional de Derecho”. Pero la quiebra del Estado democrático es mucho mas profunda.

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Una respuesta to “GARZON, EN EL BANQUILLO. EL TRIBUNAL SUPREMO, DEGRADADO.”

  1. gallego said

    Magistrado Don Luciano Varela Castro

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