ANTONIO JIMÉNEZ JIMÉNEZ HA SIDO IDENTIFICADO GRACIAS AL ADN

marzo 26, 2012

MICROBIOGRAFIA DE ANTONIO JIMÉNEZ JIMÉNEZ “Paquili”
Autor: Rafael Espino Navarro
“… ¿Dónde estará ahora? se preguntó sintiendo el mordisco de una soledad más
cruel que la orfandad, pero aquella herida le dolió menos que las agujas clavadas en todas las
respuestas que podía imaginar a la pregunta que la atormentaría a partir de aquella noche,
¿dónde estarás ahora, Antonio, dónde estarás?.”
Almudena Grandes.
Antonio Jiménez Jiménez a/ “Paquili”, nació el la localidad cordobesa de Montemayor, el día
14 de agosto de 1896. Era hijo de Francisco Jiménez Cuesta y de Elisa Jiménez Carmona. Jornalero
de profesión, Antonio no sabía leer ni escribir, como la mayoría de los jornaleros de esa época,
donde el analfabestimo superaba tasas del 32 % de la población.
Antonio Jiménez Jiménez, sería reclutado para su incorporación al Ejército, en el año 1917,
siendo excluido temporalmente del contingente de ese reemplazo.
Justamente en el año en el que cumpliría 21 años de edad, la coyuntura en el país estaba
caracterizada por la gran crisis del 17, que hizo peligrar al gobierno e incluso al mismo sistema de
la Restauración, coincidiendo además en el panorama internacional con la Revolución de febrero de
1917 en Rusia y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, situación esta que hizo que la
infracción y el incremento de los precios de los productos básicos para la subsistencia golpeara de
nuevo a las clases económicamente más débiles , los jornaleros del campo cordobés, jornaleros sin
tierra y sin recursos, fundamentalmente en Andalucía y Extremadura, donde los niveles de miseria
y hambre alcanzaban límites alarmantes.
Estas y otras injusticias sociales padecidas por las clases más desfavorecidas, harían que
Antonio Jiménez Jiménez, pronto militara en el partido Socialista Obrero Español y que formara
parte activa como miembro del Comité del Frente Popular de Montemayor.
Apenas le faltaba un mes para cumplir los 30 años de edad, cuando Antonio Jiménez
Jiménez, contrae matrimonio con la mujer que sería su esposa, el día veinticuatro de julio de mil
novecientos veintiseis con Luisa Arroyo Moreno, hija de José Arroyo Varona y de María Dolores
Moreno Nadales, nacida el día veinte de agosto del año mil novecientos.
De este matrimonio nacerían sus seis hijos. Francisco ( 1926), Elisa (1928), Pedro (1930)
Corpus (1935), José (1935) y Antonia Jiménez Arroyo (1937).
En 1936, Antonio Jiménez Jiménez, compaginaba su trabajo de jornalero del campo con
la regencia de un bar que ostentaba en un céntrico paseo de la localidad de Montemayor y con la
venta de helados en verano y de caramelos en invierno por las calles en esta localidad y en la de
Fernán Núñez, para poder alimentar a sus cuatro hijos ( su hijo José, mellizo de Corpus, fallecería
poco tiempo después de nacer) y un quinto más que esperaba, pues su esposa estaba de casi tres
meses, cuando el día 18 de julio de ese mismo año se vieron todos sorprendidos por el golpe de
estado perpetrado por los militares contra la República Española.
Montemayor caería pronto, muy pronto, al igual que casi todos los pueblos de la campiña
cordobesa en manos de la guardia civil. Conminados al alzamiento tras las ordenes recibidas desde
la capital y que directamente secundan el golpe de estado.
Apenas tres o cuatro días y algunos tiroteos callejeros, bastaron para ganar la localidad,
ante la débil resistencia obrera, mal organizada y peor armada. La Guardia Civil, inmediatamente
tomará el Ayuntamiento y el Centro Instructivo Obrero de Oficios Varios (La Casa del Pueblo),
comenzando automáticamente las detenciones de todos los dirigentes políticos y sindicales con
ostentación de cargos políticos o militancia activa en organizaciones republicanas y frente
populistas.
Serían detenidos, en la plaza del pueblo, en los centros obreros, en el campo y en sus
casas, e inmediatamente pasados por las armas.
Antonio Jiménez, sería detenido en su casa, la tarde noche del día quince de agosto de
mil novecientos treinta y seis. Un camión se detendría delante de su casa y una voz amiga, un
compañero del partido, (obligado a punta de pistola a delatar a sus compañeros) llamaría a su
puerta. La confianza en esa voz, en ese compañero, haría que Antonio no tuviese miedo a abrir y no
se planteara la huida. Nada más abrir la puerta sería detenido inmediatamente junto a otros
dirigentes de partidos de izquierdas en esa misma tarde noche, ante la mirada atónita de su esposa
embarazada y de sus cuatro hijos.
“ cuando lo detuvieron, a punta de rifle, le indicaron que subiese al camión, el estaba
en camisa y en tirantes, y les contesto que iba a entrar a coger la chaqueta, diciéndole uno de los
criminales asesinos, … que a donde iba no le hacía falta la chaqueta.”
Tras su arresto, sería maniatado, subido a un camión junto a otras personas y trasladado
de noche a las inmediaciones de la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera, distante de
Montemayor solo 19 kilómetros.
“ … se lo llevaron y jamás, su mujer, ni sus hijos volvieron a verlo. Algunos de sus
hijos, ya fallecidos, jamás han podido saber donde estaba el cuerpo de su padre, asesinado.”
Al apuntar el sol del día 16 de agosto de 1936, Antonio Jiménez Jiménez, sería
asesinado, en las inmediaciones de la Fuente de la Higuera, en el término municipal de Aguilar de la
Frontera, con al menos otras dos personas más de Montemayor, algunas otras de la localidad de
Fernán Núñez y otras de la propia localidad de Aguilar de la Frontera.
Su cuerpo, sin vida, sería trasladado al cementerio local de Aguilar, para ser arrojado
y ocultado junto a los de otras 17 personas más (entre ellas dos mujeres) en la fosa número 19, del
cuartel 1 de la zona 2 del cementerio de Aguilar de la Frontera.
“… cuando lo asesinaron, dejo viuda y cuatro hijos y su mujer embarazada de la que
sería su hija menor y que jamás conocería a su padre Antonia Jiménez Arroyo.”
El cuerpo de Antonio Jiménez Jiménez, sería ocultado, para así iniciar su desaparición
física y documental. Una desaparición prolongada en el tiempo, una “desaparición forzada” , con
detención, asesinato y ocultamiento premeditado de su cuerpo.
Sus hijos pasaron años, muchos buscando una pista para poder recuperar el cuerpo de
su padre y darle digna sepultura. Algunos de ellos murieron ya si poder ver cumplido este último
deseo. Pero su hija menor, Antonia Jiménez Arroyo, jamás desesperó, jamás se rindió y a pesar del
tiempo trascurrido desde aquellos echos (mas de tres cuartos de siglo), mantuvo de la esperanza de
poder ver cumplido ese deseo, antes de morir.
Gracias, a su constancia y búsqueda, hoy por fin podrá ver cumplida esa promesa, pues
la próxima semana, AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de
Aguilar de la Frontera) (Córdoba), procederá a la entrega de los restos mortales de su padre Antonio
Jiménez Jiménez a “Paquili”, a su hija, tras haber sido exhumado su cuerpo e identificado
genéticamente a través de las pruebas de ADN.
Después de 76 años, Antonio Jiménez Jiménez, podra descansar por fin en su pueblo natal
, junto a su viuda Luisa Arroyo Moreno, fallecida pocos años después, el día 10 de noviembre de
1948.
Pero a pesar de todo, este país todavía tiene una deuda pendiente con la familia de Antonio
Jiménez. Incomprensiblemente, después del tiempo trascurrido, su muerte, su
desaparición,legalmente aún no ha sido realizada en el Registro Civil. No existe partida de
defunción que acredite su muerte, su desaparición.
Su viuda, Luisa Arroyo, intento conseguirla algunos años después de su asesinato, sin que
la misma se pudiese llevar a cabo. Jamás se registró.
“… tiempo después, le dijeron a su viuda, que si firmaba un documento diciendo que su
marido había muerto en el frente, librarían a sus hijos del servicio militar obligatorio y les
pagarían los estudios, a lo cual ella contesto, que su marido no había muerto en ningún frente, que
se lo habían llevado de su casa y lo habían asesinado, fusilandolo.”
“… a partir de ahí y como se negó a firmar, el futuro de sus hijos fue el hambre y la
miseria, ya que para más inri, le requisaron, todos los enseres del bar que regentaba, así como la
tienda de helados del verano”.
La represión económica, también alcanzó a otros miembros de su familia, pues sus
hermanos Luisa y Juan Pedro Jiménez Jiménez, fueron también objeto de la represión económica
que el nuevo régimen y la nueva justicia surgida del “glorioso movimiento” impuso a través del
control social y las responsabilidades políticas.
A pesar, de todo, la tierra, hoy nos devuelve la memoria, la tierra nos devuelve a
Antonio Jiménez Jiménez a/ “Paquili”, y su familia condenada a llorarle para siempre con un llanto
silencioso, ya podrá llorar su vida y su muerte, con otras lágrimas distintas, lejanas, pero próximas.
Y esas lagrimas próximas, harán que cientos de familias, con historias iguales y a la
vez diferentes, alberguen aún esperanza, al conocer esta historia casi increíble, demasiado dura,
demasiado trágica, pero que esta sucediendo de verdad.

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