AGUILAR DE LA FRONTERA. (II Parte) La dictadura de Primo de Rivera. “Nación, Iglesia, Rey

septiembre 15, 2012

AGUILAR DE LA FRONTERA. (II Parte) La dictadura de Primo de Rivera. “Nación, Iglesia, Rey
Autor: Rafael Espino Navarro

Las condiciones de vida que habrían de soportar los obreros y jornaleros serian realmente inhumanas, sin trabajo, sin nada que llevarse a la boca, viviendo solo de la caridad y la limosna y lo que era aún peor, sin expectativas reales de que las condiciones de vida fueran a cambiar para mejora de las futuras generaciones, que se veían privadas de la educación y sanidad mas elemental para garantizar esta mejora. En numerosas ocasiones festivas, habrían de verse abocados a recibir la limosna de las clases más pudientes, que hacían gala para la ocasión de su espíritu solidario, practicando el reparto de ropas entre la gente pobre y bonos para que pudieran llevarse una pieza de pan ese día a su casa.

La estadística de mortalidad infantil, seguía siendo verdaderamente alarmante. Enfermedades como el tifus, la viruela la tuberculosis y la escarlatina eran mortales de necesidad. Y las condiciones de vida en las casas de vecinos se hacían cada día más insufribles.

Estas míseras condiciones de vida serán las culpables de que en este periodo, el robo y el pillaje aumenten para situarse en un grado casi alarmante. Garbanzos, bellotas, paja, almendras, serán objeto de robo por parte de los que nada tienen. El aumento del precio del pan será otro de los detonantes locales y culpable también directo del incremento de los robos de comida.

Estos delitos por supuesto no quedaban sin castigo, y para mayor escarmiento de la población, en la plaza publica, en la principal del pueblo, Marques de Senda Blanca (hoy día Llano de Las Coronadas) se colgaba una gran pizarra con los nombres de los que habían delinquido, junto a otras dos pizarras en las que constaban los nombres de las personas que realizaban aportaciones económicas al empréstito convocado del Ayuntamiento, y en la otra las personas que no las realizaban.

En el ámbito político más inmediato, el domingo 22 de junio de 1924, a las once de la mañana, se reunieron en Córdoba una Asamblea de alcaldes de toda la provincia. Presidida la misma por el alcalde dé la capital José Cruz Conde, se celebró para tratar de importantes asuntos y de la formación de un nuevo y único partido “Unión Patriótica Nacional”.

En presencia de los distintos delegados del gobierno y de todos los alcaldes de la provincia, incluido el de Aguilar, se propone para presidente del partido en la provincia a José Cruz Conde y se marca la fecha de finales de julio para que el partido este organizado por completo en toda la provincia. Entre elogios al directorio militar y la labor que el mismo esta realizando todos los asistentes firman en las listas de adhesión al directorio.

Será a finales del mes de noviembre de ese mismo año, cuando el nuevo delegado gubernativo Pelegrín Pujol y Vidal, realice una visita a la localidad con motivo de una gira de visitas a los pueblos del entorno, reuniendo en la misma a la Junta de Sanidad y Subsistencias, realizando en la misma elogios admirables al importante nacimiento de la Unión Patriótica en los pueblos de la comarca.

Paralelamente a estos actos de exaltación patriótica y llamadas a la integración en el nuevo y único partido Unión Patriótica Española, los propietarios agrícolas comienzan a desarrollar una ferviente actividad a favor de la unión del sector para la defensa a ultranza de sus intereses agrupándose en el Bloque Agrario. Se sucederán reunión y mítines en este sentido en la capital y en las localidades de Fernán Nuñez y Lucena. La plana mayor de los olivareros cordobeses celebrarán una reunión en Córdoba, a la cual asisten representantes de los mayores terratenientes de todos los pueblos. En representación de Aguilar, acudirán Ricardo Aparicio y Aparicio (el cual tiene un destacado protagonismo), su hijo José Aparicio de Arcos y Juan Jurado López.

En esta conferencia provincial del Aceite, los asistentes aprueban una serie de conclusiones que son remitidas al Gobierno de la nación. Entre las reivindicaciones más destacadas de la misma, podemos señalar las que creían peligrosas para los intereses agrarios olivareros.

“… las vejaciones causadas a esta riqueza por la arbitrarias e irritantes intervenciones desde

hace tiempo puestas en práctica, nos encontramos que vamos a entrar en la actual cosecha, cuya recolección, ya esta empezada, sin la seguridad absoluta de una libre contratación, sin ni siquiera un prudente calcula de precios, para poder señalar los jornales de la recolección, transporte y elaboración, sin poder fijar el precio de las nuevas labores de arancia, ni los gastos de poda y limpieza y cuantos otros exige el oportuno cuidado del olivo …”

“… los obreros del campo ganan de cuatro a ocho pesetas, según trabajen a jornal o a destajo y las mujeres y niños más de la mitad de esas sumas …”

“… que entiendan bien los gobernantes que la agricultura en España para los hombres que a ella se dedican no es régimen de prosperidad ni fuente de riqueza privada, si exceptuamos a la gran acumulación de propiedad. Para los demás apenas consiguen la remuneración de su trabajo, de su esfuerzo personal, y si merced al mismo alguna se enriquece, se debe también principalmente al régimen de privaciones, de vejaciones de todo orden que el agricultor adapta su vida en los pueblos, arrastrándola, mejor que llevándola. ”

En Aguilar apenas un mes después la Unión Patriótica Española local comience a organizarse en la localidad. Su constitución definitiva se traslada al día 28 de diciembre de 1924.

La Unión Patriótica supuso en esta localidad, al igual que casi en el resto del país, un conglomerado de intereses, ya que los hombres que en ella se integraron estuvieron afiliados o vinculados a grupos o partidos políticos de la vieja etapa restauracionista, y en ella se aglutinaron políticos de todas las tendencias monárquicas. Citando las palabras de Mari Carmen Martínez Hernández, “la dictadura negó que Unión Patriótica fuese un partido político, sino algo más cercano a una asociación de ciudadanos, un grupo de hombres que compartían la convicción común de que le convenía una determinada solución política, en este caso la dictadura.”

Su sede se localiza en el Llano de la Cruz, en el edificio del Teatro Español, propiedad de Vicente Romero, quien sería su presidente además de alcalde durante todo el periodo dictatorial. Llegó a contar con aproximadamente 1500 afiliados, entre los que los personajes más destacados fueron:

Leopoldo Hinjós Rodríguez

Francisco J. Tutón Mena, segundo teniente de alcalde

Manuel Jurado López ,diputado provincial

José A. Lucena de la Cámara

Rafael Moreno Jiménez

Manuel Alberca Conde, primer teniente de alcalde

Contaría además con la inclusión de la Unión Artesana de Aguilar de la Frontera, y en el seno de la misma se organizaría el Centro Filarmónico de la Unión, que seria la pieza “musical” clave para el desarrollo de los actos lúdico-culturales y benéficos.

A.B.C.27 de febrero de 1924

Una de las primera medidas acordadas por el nuevo ayuntamiento será enviar una comisión que realizara peticiones de urgencia al recién creado “Directorio”. Esta viaja a Madrid y se entrevista con su presidente el general Primo de Rivera y con su secretario el general Noúvilas.

Algunos meses mas tarde, en concreto el día 24 de enero de 1925, se celebra en Madrid una manifestación en apoyo y homenaje que los municipios españoles rinden a los reyes de España, en la cual participa una delegación del ayuntamiento de Aguilar, desfilando en la misma con la bandera y el estandarte local.

El acto cumbre de este sentido homenaje que la representación de los municipios de España rinde a los Reyes y el de más significativa trascendencia por lo que simboliza, es evidente que ha sido la imponente manifestación que en prolongada caravana ha desfilado por las vías de Madrid desde el paseo del Retiro hasta el final de la calle de Bailen … A continuación iba la provincia de Córdoba, figurando las banderas de los ayuntamientos de Córdoba y Aguilar de la Frontera .

Durante 1925, el panorama social y laboral en Aguilar no va variar, respecto a las condiciones de vida existentes en la localidad, para las clases más humildes, que seguirán padeciendo el paro e intentaran en el peor de los casos mitigar el hambre realizando actividades “delictivas”, que les proporcionen algo que llevarse a la boca o les puedan reportar algunos ingresos económicos , que alivien la situación ya casi insostenible.

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