MEMORIA Y SENTIMIENTOS.

noviembre 6, 2012

MEMORIA Y SENTIMIENTOS

Autor: Rafael Espino Navarro

“ … cuando llega el tiempo de la historia, se abre paso la memoria.”

Ayer, pudimos de nuevo asistir a un acto de dignificación y memoria, donde estuvieron presentes los sentimientos mas emotivos. Después de más de 76 años, los restos mortales identificados a través del ADN, de Concepción Cecilia Córdoba y su hijo Miguel León Cecilia, fueron por fin inhumados por sus allegados en una propiedad familiar, junto a los suyos.

Concepción Cecilia Córdoba, contaba 47 años de edad y su hijo Miguel no había cumplido aún los tres años de vida cuando ambos perdieron la vida el día 24 de julio de 1936, tras el bombardeo que la “aviación nacional” realizó en la localidad de Aguilar de la Frontera.

Su domicilio, en la calle Saladillas, número 55 fue alcanzado por una de las bombas que el aeroplano lanzo sobre Aguilar de la Frontera, con el triste desenlace de la muerte de ambos y otro hijo del matrimonio formado por Concepción Cecilia Córdoba y su marido Eusebio León Plaza malherido al ser alcanzado por la metralla y sufrir heridas en la cabeza.

La muerte producida en el acto, al ser ambos alcanzados por la metralla de la bomba y el desplome de parte de la casa, no fue la única producida ese mismo día en la localidad tras el bombardeo aéreo. La calle Membrilla también sufrió las consecuencias del alcance de las bombas y Ana Lucena Martínez, de 23 años de edad, también murió, ese mismo día en el acto. Comcepción Toro Romero, de 80 años de edad, sufrió diversas heridas de gravedad y fué trasladada urgentemente al Hospital Municipal, donde el día 27 (tres días más tarde) moría como consecuencia de las heridas recibidas. Varías personas más en esa misma calle sufrieron heridas de consideración y algunas otras heridas de gravedad. Una de ellas , un hombre, sufrió la amputación de uno de sus antebrazos. Esa circunstancia hizo que fuese conocido siempre ya en la localidad con el apodo del “manco de las bombas”.

Los cuerpos sin vida de Concepción y su hijo Miguel, fueron trasladados inmediatamente al Cementerio Municipal de Aguilar de la Frontera, donde se les inhumo en una fosa de mampuesto familiar de ladrillo visto. Fosa que ese mismo día y algunos días más tarde fue utilizada para ocultar los cuerpos de otras personas asesinadas durante los días 24, 25 y 26 de julio. Sobre sus cuerpos sin vida, se ocultaron los cuerpos de otras personas asesinadas en esos mismos días.

Aremehisa (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera) (Córdoba), exhumo la fosa número 50 de la zona 3 del cuartel 8 en mayo del año 2010.El ADN de Miguel, el niño de 2 años identificó perfectamente a su madre Concepción Cecilia Córdoba, pues fue enterrado, junto a esta y a Ana Lucena Martínez.

La combinación genética, hizo posible que a pesar de no haberse separados, ambos pudiesen volver a reencontrarse definitivamente para siempre.

Al abrir la fosa no solo se exhumaron a las personas que fueron asesinadas, sino también la historia robada de muchas personas vivas. Allí dentro a varios metros de profundidad, hay huesos de nuestros seres queridos, pero también se encuentran todas las evidencias de lo que les sucedió. Con la apertura de la fosa, y la exhumación de sus cuerpos pudimos recomponer y conocer el escenario del crimen y conocer por una vez, por una sola vez en todo este tiempo la verdad de lo sucedido.

La familia después de todo el tiempo transcurrido pudo por fin ayer, ver cumplido un sueño. Un sueño que ha dado paso al cumplimiento de la justicia, … no divina, … pero si terrenal. Pues a través de ese cumplimiento de justicia, se ha puesto fin a una injusticia pasada, que ya ha quedado saldada, pero durante largo tiempo permaneció dormida, oculta y latente a la espera de que apareciera una conciencia moral sensible que la despertase.

Ese tiempo ya llegó, ayer mismo, la huella del mismo permanecerá para siempre en la memoria de todos sus seres queridos, acompañando a la historia, a esa historia personal que quiere ser publica, por que esa historia, demasiado tiempo se construyó sobre el olvido.

Concepción Cecilia Córdoba y su hijo Miguel Cecilia León, por fin descansan en paz.

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