LA MEMORIA

marzo 21, 2013

LA MEMORIA

Autor: Rafael Espino Navarro

“… ojalá nunca más tengamos que elegir entre el olvido y la memoria.”

Olvido y memoria. Memoria y olvido. Palabras antónimas que muy a menudo caminan unidas de la mano. En un intento racional de acercar la una a la otra y de descifrar el significado y la perpetuidad de ambas, el escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti decía que “… el olvido esta lleno de memoria”.

En la defensa de esa memoria, aún hoy nos vemos sometidos a tener que elegir entre la una y la otra. Olvido y memoria. Olvidar o recordar. Seguir creyendo una monstruosa mentira ocultada y a la vez contada de forma premeditada para distorsionar la realidad o querer conocer necesariamente la verdad. Toda la verdad. Absolutamente toda la verdad.

AREMEHISA, en este sentido, eligió una frase totalmente aséptica, pero llena de contenido, que insertó en su “monolito a la memoria” inaugurado en el mes de agosto del año 2011, frase determinante que recogía perfectamente el profundo sentir de las familias y de una gran parte de esta sociedad … “ojalá nunca más tengamos que elegir entre el olvido y la memoria.”

Sin ningún lugar a dudas, fundamentalmente por una obligación moral , personal y también por un compromiso histórico, muchos de nosotros siempre, siempre hemos elegido y elegiremos mirar el mundo con los ojos de los olvidados, siempre elegiremos la memoria. Por que somos hijos, o sí no nietos o biznietos de aquellas personas que perdieron la vida injustamente y nunca han aparecido ni aparecen en los libros de historia, y a los cuales nos une una deuda de sangre.

El olvido es cosa de otros. El monstruoso refugio de los apologistas del olvido, los que jamás tuvieron un gesto compasivo, los que siempre fomentaron y aún hoy fomentan no desvelar, no conocer el lado oculto de la realidad esgrimiendo el burdo argumento de que la memoria abre heridas y complica la convivencia. Los defensores de la amnesia, … del pasar página. Los defensores de … excluir la memoria del debate político y la memoria colectiva.

Aquellos que amparados en los manejos “sociales y democráticos” del olvido, utilizan su poder e influencia para suprimir y abolir del debate publico un deber de memoria. La privada , la pública y la política.

Una memoria, la nuestra, construida sobre una injusticia pasada, que mientras no sea conocida y saldada, permanecerá ahí, latente y muy presente, dejando su huella, a la espera de que aparezca una conciencia moral que la despierte y aliente.

La memoria, … nuestra memoria, ese suplemento de la historia … y de la justicia, que reclama y grita día a día … “ nunca más” por que …“ sin memoria de la injusticia no hay justicia posible.” , es esa misma memoria que lleva a muchas personas a decidir abrir las fosas, de los caminos y de las cunetas , donde yacen “olvidados” en la ignominia los restos de su familiares, para recuperarlos , identificarlos y darles una sepultura digna, haciendo de paso con su ejemplo social y solidario un juicio político a la transición y a la democracia, al desinterés y al olvido.

Olvido y memoria. Memoria y olvido. Verdad o mentira. Conocer y defender la verdad, defender a los sin nombre, a las victimas, a los vencidos y olvidados de la historia.

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