AREMEHISA ” 18 DE JULIO … NUNCA MÁS”

julio 17, 2011

“Es ley de guerra que los vencedores traten a los vencidos a su antojo”

Cayo Julio César

La represión comenzó con el golpe de estado de forma generalizada y brutal. Desde el mismo día 18 de julio de 1936 y hasta el fallecimiento del caudillo el 20 de noviembre de 1975, los españoles vivieron, una larga y cruenta guerra civil y una posguerra de casi cuarenta años, caracterizadas ambas etapas por la aplicación de una predeterminada estrategia represiva fríamente calculada desde sus orígenes. “… La acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo que es fuerte y bien organizado.“ “… serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos, para estrangular los movimientos de rebeldía o huelga”. Así se expresaba “el director” unas semanas tan solo antes del golpe de estado y a medida que avanzaba el ejército rebelde en sus posiciones las represión se cebó sobre todo en la clase obrera y campesina, así como en los afiliados a sus organizaciones.

La Junta de Defensa, no tardo mucho tiempo en dotarse de instrumentos jurídicos para proceder a una sistemática y ejemplar represión. Los bandos del 17 y 18 de julio, declaraban el estado de guerra, asumiendo todos los poderes la autoridad militar; el 18 de julio esta misma Junta declaraba en rebelión militar a cualquiera que hubiera defendido, activa o pasivamente el orden constitucional vigente en la II Republica. Las matanzas indiscriminadas de las primeras semanas, se convertían en ejecuciones militares decretadas por tribunales militares por adhesión a la rebelión militar. La represión no se detuvo en las personas, alcanzó también a todas sus organizaciones, partidos y agrupaciones políticas que hubieran formado parte del Frente Popular. El 18 de agosto Queipo de Llano decía en la radio …” el ochenta por ciento de las familias andaluzas están de luto y no vacilaremos en recurrir a medidas más rigurosas”.

La sociedad española vivió bajo el estado de guerra declarado desde el día 28 de julio de 1936 hasta mediados del año 1948. Los militares y sus afectos civiles inundaron todo el aparato del estado, haciéndose cargo de la gestión de la economía del país y creando tribunales especiales encargados de administrar la justicia de los vencedores, con una técnica metódica e implacable. Las nuevas autoridades se propusieron erradicar por completo todo lo que la sociedad liberal del medio siglo de restauración y todo lo que la sociedad democrática de cinco años de republica habían visto surgir. El nuevo régimen instauró la represión y el miedo, como política de estado, en lugar de fundamentar la paz en una reconciliación, que curiosamente, serían los propios vencidos los que la harían posible cuarenta años después a expensas de renunciar a la verdad y a la justicia. Desde 1936 hasta 1939, y luego bajo el régimen, desde 1939 hasta 1975, la única versión oficial que se dio en nuestro país y la cual se encargó el régimen de transmitir a la sociedad española fue la del olvido, el miedo y la impunidad. La represión alcanzó a dirigentes políticos de organizaciones de izquierda, maestros, intelectuales, escritores, científicos, y personas anónimas cuyo único delito consistió en mantenerse leales al Gobierno constitucional vigente. Fueron objeto de depuración, una depuración iniciada por la sanguinaria maquinaria franquista, cuyo único y principal objetivo consistió en exterminar y arrancar de raíz todo vestigio de germen republicano que pudiera poner en peligro el naciente régimen de terror. Los sometidos a depuración hubieron de abandonar a sus seres queridos al ver peligrar sus vidas, padecieron largos años de encierro en míseras prisiones, sufrieron torturas indiscriminadas, persecución, indignas humillaciones, destierro, desapariciones forzadas y ejecuciones por fusilamientos. Se les mató en las cunetas, en las tapias de los cementerios, se ejecutó planificadamente el 10 % de las poblaciones donde entraban los militares rebeldes, se premeditó eliminar a maestros, poetas, médicos y jornaleros, todo con un único objetivo histórico, perpetuarse en el poder personal y oligárquico motivado por la explotación del hombre, para aniquilar y triunfar sobre la lucha de clases del proletariado y campesinado, utilizando la represión, la sumisión, el amiguismo y la violencia de las armas.

Las atrocidades cometidas durante los años de guerra se ocultaron, se manipularon y se silenciaron maquiavélicamente por parte del nuevo régimen surgido, como parte de una estrategia de posesión de la verdad. Se difundían públicamente las atrocidades de los “rojos”, – Causa General, creada por Decreto de 26 dé abril de 1940- ( ni una sola recogerán de esta población), pero, se guardaban bajo una pesada loza de olvido, las practicadas por los afectos al movimiento nacional durante la guerra y la posguerra. Bajo una encubierta apariencia de investigación imparcial y rigurosa, se manipulo la información, con el pretexto de exagerar los abusos del enemigo y así poder justificar los propios. Aplicar la política del olvido y el miedo institucionalizado garantizó durante toda la permanencia de la dictadura su efectividad.

Muchas personas – no todas- han vencido ya, la política del miedo, totalmente o en parte, siendo lo suficientemente valientes para hablar. Hablar , venciendo el miedo aún a pesar de llevar más de cuarenta años, sufriendo “en silencio” el temor de no poder hablar, pues solo tenían derecho a callar y sufrir, a agradecer día a día que aun seguían vivos, a temer por sus seres queridos, a ser parientes de los “marxistas” o “rojos”. Así de terrible e injusta fue la vida para centenares de familias, condenadas a vivir en una atmósfera de temor y miedo constante y permanentemente, durante mucho, muchísimo tiempo.

Igualmente el olvido, ha dejado paso a la memoria, que hoy por hoy vive tiempos de éxito, pues salvo en casos excepcionales, podemos decir que en los últimos años se le ha concedido un tiempo muerto. La demanda social, de memoria ha crecido sobre todo en las nuevas generaciones que ya temen saber , son los nietos, a la que nadie había hablado de nada, y sienten la necesidad de saber, de preguntar, de recomponer su historia familiar quebrada en el tiempo y oculta en el pasado. Esa nueva generación, busca respuestas y tras siete décadas, el recuerdo y la palabra, sustituyen hoy al miedo y al olvido. Son los descendientes de las victimas, que asumen su legado ideológico y se hacen depositarios de los principios que defendieron incluso con sus vidas, asumiendo la responsabilidad de preservar su memoria y su dignidad, por que básicamente es una cuestión de calidad democrática y defensa de los derechos humanos.

Durante muchos días grupos armados patrullaron el pueblo sacando a las personas de sus casas, deteniéndoles en los bares y en los campos, con cualquier pretexto. Obligados a subir a camiones fueron llevados a lugares alejados del pueblo y despojándoles de los objetos de valor y de la documentación, eran asesinados y abandonados los cadáveres o arrojados en cunetas y fosas comunes. En este pueblo de poco más de 13.000 habitantes la represión a su paso dejo un reguero de dolor y de muerte inimaginable a su paso – cientos de personas huidas, exiliados de por vida, que solo regresaron muerto el dictador, encarcelamientos, campos de concentración, suspensiones de puestos públicos, depuración de funcionarios, incautación de bienes y más de ciento cincuenta personas fusiladas y desparecidas – dejando secuelas vivas en cientos de familias que desconocen donde se encuentran los restos de sus familiares, diseminados por todo el termino municipal y ocultos en grandes fosas comunes.

Es nuestro deseo de esta manera devolver parte de esa historia que ha de ser de todos y que fue arrebatada a tiros a los habitantes de esta población, recuperar parte de la vida de las personas asesinadas a través de sus nombres y que las futuras generaciones conozcan los capítulos silenciados de nuestra historia, que conozcan quienes fueron esos hombres y esas mujeres que defendieron con sus vidas los valores de la democracia, sobre los que hoy se asienta, nuestro estado de derecho. Devolver un pequeño espacio en esa memoria de todos, a sus ideas, a su lucha, a sus creencias, a su cultura nos devolverá un patrimonio colectivo, el cual estamos llamados a preservar y conservar. La búsqueda de la verdad, los hechos ocurridos, el derecho y la razón en este sentido tienen un objeto común: aclarar la significación de las desigualdades existentes en esos tiempos en un estado de dominación, donde todos los hombres no eran iguales ni libres.

18 de Julio… nunca más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: